Historias del Clan: La técnica del fumador oficial.

El clan somos tres personas que convivimos bajo el mismo techo en el Conurbano Bonaerense. En 2013 decidimos convivir  y vamos probando diferentes formas de organizarnos. Nuestra casa es un quilombo pero organizado y a la gente le encanta venir a mirar y a preguntar cosas incómodas. (?) Hoy presentamos: La técnica del fumador oficial.

Muchas veces nos preguntan cómo hacemos si queremos invitar a alguien a casa, incluso muchas veces alguna de nuestras relaciones nos interroga con alarma “pero está todo bien, no?”. La respuesta es: siempre va a estar todo bien mientras respetemos la regla del Fumador Oficial.

Cuando algún conviviente de esta casa decide invitar a alguien a tomar mate o a pasar la noche se aplica a partir del momento de llegada de la persona invitada, la ya famosa “regla del fumador oficial”. En esta casa quien invita es quien fuma la visita all the night all the day. Puede haber un arreglo previo del tipo:

Chechi: “No sé si invitarlo a dormir... son casi 24hs viste… no se si me lo fumo... ”

Pablo: “Yo te lo fumo un rato si querés. Paso, me pego una vuelta y charlo un rato con ustedes”

Seba: “Seh boluda! Yo voy a plantar pero a la noche les cocino y fumo con ustedes”

Pero quien invita es quien provee al ser de alimento, cama, atención y amor (?) , o sea es el “Fumador Oficial” de la visita y eso es básicamente impedir que la persona invitada invada los espacios de las otras personas convivientes.

Así que ya saben, si reciben una invitación presten mucha atención a quién hizo esa invitación,  no perturben la paz del resto que para eso nos organizamos, ok?

Fuera del chiste: Cuando convivís con otras personas es necesario preguntarle al resto qué opina sobre traer a alguien. No por ser la casa del poliamor vos podés hacer la querés porque inevitablemente el resto se ve condicionado. “Ah… pero ustedes tienen muchas reglas…” Sí tenemos reglas, no son muchas pero las tenemos. No estamos todo el día preguntando “puede venir fulana?” pero en casos donde se puede ver comprometida la privacidad, la paz, el descanso del resto, obviamente se pregunta. Con el tiempo la dinámica de invitaciones se fue haciendo muy espontánea y la verdad que no es un “puede venir?” sino más bien un “el sábado viene tal” como para que no te agarren de sorpresa.