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¿No tenés cuenta?

El poliamor mágico tampoco existe.

La romantización de las no-monogamias es una constante. No alcanza con declararse anarquista, poli o abiertx. Cómo trasladamos los mitos del Amor Romántico a diferentes esquemas relacionales y cómo con ellos creamos mandatos igual de ridículos y limitantes.

El poliamor mágico tampoco existe. 

Cómo trasladamos los mitos del Amor Romántico a las No-monogamias.


 

La romantización de las no-monogamias es una constante. Y eso tiene su razón de ser. Capas y capas de diferentes tipos de aprendizajes sobre nuestra subjetividad han creado una amalgama de herramientas a la mano para construir nuestras relaciones afectivas y/o sexuales de una determinada manera, lo que hemos aprendido sale a la luz a pesar de declararte anarquista relacional, poliamor, relación abierta o la etiqueta que más se acerque a tu ideal afectivo. Eso que dicen “en la teoría todo bien pero en la práctica no sé qué hacer…” 

 

Y sí, llevar las ideas a la práctica no se hace ni con declaraciones, ni con etiquetas que suenen mejor, en ningún caso de la historia de la humanidad, digamos, que no es algo propio de las no-monogamias.

 

Construir relaciones que no estén ligadas al control, la posesión, el dolor, la falta de privacidad, la competencia, la falta de amistad y complicidad, que no estén envueltas en el halo del “deber ser” de las parejas perfectas que luego se vuelven familias aceptables,  se convierte en un desafío grande y que además se lleva en la carne. Porque apenas comenzás a querer transitar el camino de tierra de las no-monogamias, empieza a arder dentro tuyo un fuego que no sabés con qué apagar, estás entre la gloria de poder vivir tu historia sacándote de encima una mochila de mandatos sociales tradicionales y los mil impedimentos del mundo real, de tu propia historia y de la historia del resto para llevarlo a cabo. 

 

A veces, muchos de los cuestionamientos al sistema de creencias del amor romántico comienzan antes de construir tus relaciones afectivas, de hecho parte del problema es que no tenés incorporadas las instrucciones del amor romántico para vivir tus amores , entonces lo que construis se ve de afuera como algo amorfo, extraño, algo que no tiene que ver con “una pareja” pero vos estás feliz con ese Frankestein y seguís adelante, hasta que en un momento llegás a un punto en que lo que construiste es verdaderamente disruptivo, jode, molesta o por lo menos se combate como algo “anormal y fallado”. Recorrés todo un camino viendo por donde ir, a dónde no, equivocándote, fallando, lastimandote, lastimando a alguien, volviendo para atrás, frenando, largando todo, volviendo a retomar. Hay todo un proceso de aprendizaje fuera de la autopista de la monogamia que hay que transitar y te diría inventar.

 

Todo un proceso creado por vos misma de resocialización y de cognición que van construyendo tu subjetividad, tu nueva o reformada o trastocada subjetividad.  Y eso no comienza, ni termina el mismo día que te declarás “anarquista relacional” o que decidís “abrir tu relación”, o que empezaste a salir con esa persona. A la subjetividad y al aprendizaje no se le puede poner fecha. En mi caso ni siquiera puedo ponerle fecha a esa decisión de “salir de la monogamia”

 

Sin embargo, a veces el camino parece darse al revés, o por lo menos veo que este último tiempo sucede diferente. Actualmente, aunque falta, hay mucha más información, difusión, debate, material y un bienvenido desarrollo de las no-monogamias! Lo que hace un par de años solía ser una búsqueda artesanal de cómo ir sacandose el amor romántico de encima y de  cómo ir viendo alternativas más acordes a lo que todas las partes buscábamos, se empieza a diluir o desestimar. Se busca una etiqueta de las no-monogamias, se leen las instrucciones, los beneficios o perjuicios y se sale a la cancha, pegando una etiqueta arriba del amor romántico, como cociendo un parche. No sé qué sucede pero seguro tendrá que ver con la inmediatez con que hoy se buscan las cosas, al ritmo de un scrolleo de Instagram. ¿Está mal? No sé. Creo que es diferente, pero estoy convencida que sigue siendo necesario todo el otro proceso que arriba describí. Me da la sensación que ahora el proceso se da después o no se da nunca.

 

El cuento viene a que cuando se pega una etiqueta arriba de otra, lo que producimos es un traslado directo de los mitos del Amor Romántico a diferentes esquemas relacionales, básicamente porque es lo primero que tenemos a mano. Y como si eso fuera poco vamos creando mandatos igual de ridículos y limitantes dentro de las no-monogamias. De repente encuentro a la gente buscando “el poliamor azul, mágico y perfecto”

 

Si sos anarquista relacional entonces vas a creer esto, si sos poli entonces vas a hacer lo otro, si sos ágamo entonces no deberías decir aquello, “qué mal… eso no es amor libre, al final no sos tan libre”, “no hay que sentir celos”, “no es ético lo que hacés”, “no sos responsable afectiva” Ahora hay un manual de cómo SER en este nuevo paradigma del “amor sano”. No solo te tenés que sacar los mandatos del amor romántico de encima sino que tenés que andar cumpliendo otros al mismo tiempo. Hermosamente contradictorio. Y esto también es un copio y pego del amor romántico a otros esquemas relacionales.

 

Es bastante curioso cómo se hace un traspaso casi directo. Por supuesto que es lo primero con lo que entramos en crisis y también lo primero que usamos para construir relaciones que aspiramos a que sean diferentes. Y sí, agarramos lo que tenemos. La mayoría de las veces no nos damos cuenta, le echamos la culpa al esquema relacional “Es que es muy difícil” Y sí, es difícil pero no por la simultaneidad de relaciones sino porque hay que recorrer todo un camino que rompa con esta estructura de pensamiento del amor romántico. Ok. La rompo ¿Y qué le pongo encima? Y ahí está el tema y por eso hay que ponerlo a la luz y en ese sentido ya me parece más complicado andar diciendo cómo debería ser ese amor y esa relación que construís, capaz que es más acorde ir definiendo los no, por ejemplo: no posesión y no control, ponele.

Mientras tanto, podemos observar algunos ejemplos de traspaso que es la idea original de este artículo:

 

Buscando el poliamor azul, mágico y perfecto.

Tengo que estar en la cúspide de la deconstrucción, no sentir celos, saber comunicar en el momento y en la forma indicada, saber exactamente lo que quiero, generar y respetar los acuerdos a raja tabla, tener empatía, tener buen sexo, saber exactamente lo que la otra persona desea o busca, no sentir miedo, inseguridad, rabia, sentir compersión, cooperar, todas esas al mismo tiempo y desde el minuto cero. 

Pues no: esto es idealización de las personas dentro de las no-monogamias. 

 

El (poli)amor es mágico

Si me paso a la no-monogamia y me declaro “cualquier etiqueta”, solucionaré todos mis problemas afectivos y tendré relaciones más placenteras. Conoceré gente con ética amatoria, responsabilidad afectiva y tendré relaciones sanas. Ya no ligaré amor a angustia, ni sentiré este vacío. 

Pues no: porque no se trata del esquema relacional.

 

La simultaneidad es natural 

Siempre fuimos capaces de amar a más de una persona pero nos reprimimos. Es que el amor y el deseo no se pueden controlar, son algo natural en el ser humano, sobre todo el mismo amor y el mismo deseo. Pues no: el amor es un constructo social y cultural y a lo largo de la historia se vio de diferentes maneras, de hecho ha sido bastante controlado… y hay gente que cree que ni siquiera existe eso que llaman “amar”

 

El (poli)amor todo lo puede 

Todo va a ir bien porque nos amamos y somos libres. El amor no puede ser otra cosa que libre. ¿Qué es lo que hay que aprender? Hay que dejar que fluya. Saldremos de los desacuerdos y conflictos con amor y a veces con sexo. Pues no: hay que adquirir herramientas, prácticas, hábitos, conductas, sino alcanzaría con leer cualquier libro sobre la temática, convencerse y dejarse llevar.

 

Buscando mi media poli naranja 

Vamos a querer la apertura o el poliamor o lo que sea al mismo tiempo de la misma forma. “Me hizo la propuesta, yo le dije que sí pero que lo hagamos juntxs y al mismo tiempo, porque eso es acompañarse y generar confianza” “Abrimos la relación no para que hagas esto, sino esto otro”

Pues no: Acompañarse no es hacer todo igual al mismo momento con las mismas necesidades y mismos deseos. De hecho por esto es que se habla de consensos.

 

Tengo que tener varias relaciones 

Ahora que tengo dos relaciones entonces sí, estoy en una relación abierta.  Pues no: porque toda la diversidad de relaciones dentro las no-monogamias no se definen por el N° de relaciones, sino por cómo esas relaciones se construyen.

 

Todo esto va a seguir pasando, ahora y por años. El desafío está en NO trasladar estos mandatos ni crear otros igual de limitantes.

¿Cómo se hace? Y… veremos…