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¿No tenés cuenta?

Comunicar no es confesar.

Comunicar es una acción que en primera medida requiere del consenso y el consentimiento. Como parte del ejercicio del consenso, comunicar implica no ocultar o manipular información que sea vital para nuestra relación, es decir que me afecte en la toma de decisiones con respecto a mi relación con vos. Pero comunicarse no es someterse a un proceso de inquisición, no es investigar, indagar y exigir.

La comunicación honesta o asertiva como se la llama (también podés buscar comunicación directa o no-violenta) es una herramienta útil y poderosa cuando se habla de poliamor, relaciones abiertas o no monogamias en general. Pero muchas veces es también una gran pantalla donde se esconde el control y la posesión. Así parece que en lugar de comunicarnos tenemos que confesarnos ante nuestras relaciones. Lo curioso es que esto dentro de las no-monogamias no sucede hablando de mi relación con vos, sino de tu relación con otra persona. “¿Por qué no me dijiste que en lugar de ir al parque ibas a la casa? ¿Por qué no me dijiste que le extrañabas? Quiero que me digas exactamente qué sentís por esta persona”

 

Comunicar es una acción que en primera medida requiere del consenso y el consentimiento, es decir, vamos a buscar la manera en la que estemos en comodidad para hablar y plantear algunas ideas, generar un intercambio y escucharnos. No necesariamente vamos a pensar igual ni a llegar a un acuerdo. 

 

Como parte del ejercicio del consenso, comunicar implica no ocultar o manipular información que sea vital para nuestra relación, es decir que me afecte en la toma de mis decisiones con respecto a mi relación con vos. Por ejemplo, ocultar que estás saliendo con alguien más sin comunicármelo me hace pensar que estoy en una relación exclusiva cuando en realidad vos estás viviendo otra tipo de relación que te otorga posibilidades que a mi se me inhabilitan y eso me pone en una situación de desventaja. Esto queda bastante claro y se expresa con continuidad dentro de las no-monogamias, donde se hace especial hincapié en no ocultar o manipular información. 

 

Sin embargo, comunicar como parte del ejercicio del consenso, abriendo la información y poniéndola a disposición para que lleguemos a mejores consensos a veces se vuelve una pantalla hermosa detrás de la cual se esconden la posesión y el control de nuestras relaciones y lo que era comunicación se transforma en confesión.

 

Comunicar no es una exigencia ni una obligación si se trata de información que NO incumbe a mi relación con vos. Y esto es bastante difícil de desenmarañar y de limitar, ¿hasta dónde lo que pasa con otra persona es algo que yo tengo que saber? Porque por lo general las personas creemos que lo que nuestra pareja hace con otras personas es asunto nuestro y no sólo eso sino que creemos que lo que suceda va a afectar negativamente en nuestra relación. También se piensa que todo lo que “sentimos en nuestro interior” tenemos que sacarlo afuera y que como pareja tenemos derecho a acceder a lo más profundo de su intimidad y viceversa. 

 

Comunicar no es confesar. Comunicarse no es someterse a un proceso de inquisición, no es investigar, indagar y exigir. No es exponer ideas, sucesos o sentires a través de la fuerza psicológica o discursiva de otra persona y que encima a eso se le aplique luego un castigo. Por ejemplo: quiero que me digas cómo te sentiste con esa persona con la que salís, quiero saber cómo tuvieron sexo y cómo sentís esa atracción, quiero saber si te enamoraste. Todas estas preguntas son válidas si yo puedo elegir no contarte, si tengo la posibilidad de decirte no quiero contarte e igual va a estar todo bien y no voy a recibir un castigo penitente por las cosas que conté o no conté. Sea por la razón que sea tengo derecho a no hacerlo , tal vez porque me parece que es invadir la intimidad de otra persona, tal vez porque realmente no sé qué me sucede, tal vez porque me sienta incómoda, pero siempre va a ser algo mío que elijo o no poner en común. Por que enamorarme de otra persona, querer tener sexo con otra persona, extrañarla, llamarla, ser feliz con otra persona, de este lado de la vida no-monogama no es una amenaza. 

 

No contarte algo que hago con otra persona, no significa que te estoy traicionando, ocultando información sobre nuestra relación o engañándote. Sería distinto si no quiero decirte qué pasa con vos, qué cosas me gustan o no de vos, qué me hace dudar o confiar de NUESTRA relación, los planes que tengo contigo o las cosas que nunca haría, porque indefectiblemente allí sí condiciono tus decisiones. Pero en un espacio en donde vos no decidís ¿Cuál es la idea de que sepas todo? 

 

¿Cuál es el fin y la importancia que tiene para vos saber cómo me siento con otra persona que no sos vos, por qué creés que eso es información valiosa para tomar decisiones sobre nuestra relación? Sí ya sé, vas a decirme que querés saber de mí, por si estoy mal, que querés acompañarme. ¡Excelente! Entonces va a ser un gusto compartirlo contigo, porque cuando lo haga seremos felices y no seré perseguida y castigada como en la confesión. 

 

Por supuesto yo pienso que esto no es otra cosa que la lógica de la competencia y la comparación aprendida del amor romántico. Y la necesidad imperante de poseer y controlar lo que hace “nuestra media mitad” Si fuera tan fácil sacarnos el amor romántico de encima cambiando de esquema relacional!!! Pero, no. No sucede así. 

 

Sólo yo decido sobre mi intimidad. No todxs pensamos lo mismo con respecto a contar o no contar las cosas, a recibir o no recibir información, por ejemplo, tal vez lo que vos me quieras contar a mi me hace mal escucharlo o lo que me pidas que te cuente es algo que tenga que ver con mi intimidad con otra persona y no con nuestra relación. 

 

Por otra parte dentro de las relaciones no-exclusivas, si en este momento me pintó la ENR, o quiero estar en total soledad o quiero tomarme unas vacaciones con una de mis relaciones, o tengo más afinidad sexual con una persona que con otra NO significa que voy a dejar de estar contigo. Acá no hay que competir, ni estamos buscando “la mejor” persona, ni estamos comparando. Estamos en otra lógica de ver a las relaciones y al amor. 

 

La comunicación asertiva es útil para las relaciones entre las personas en general  pero cuando comenzamos el camino de las no-monogamias se vuelve crucial. Y esto es básicamente porque tenemos que generar consensos alrededor de nuestras relaciones abiertas afectivas y/o sexuales que no se han dado por supuestas como sí pasa con la monogamia (podés ver “escalera mecánica de las relaciones en nuestro glosario) Entonces entramos en una espiral de búsqueda de la seguridad que es muy fácil que se convierta en un deseo de control sobre nuestra pareja. 

La comunicación honesta o asertiva como se la llama (también podés buscar comunicación directa o no-violenta) es una herramienta útil y poderosa cuando se habla de poliamor, relaciones abiertas o no monogamias en general. Pero muchas veces es también una gran pantalla donde se esconde el control y la posesión. Así parece que en lugar de comunicarnos tenemos que confesarnos ante nuestras relaciones. Lo curioso es que esto dentro de las no-monogamias no sucede hablando de mi relación con vos, sino de tu relación con otra persona. “¿Por qué no me dijiste que en lugar de ir al parque ibas a la casa? ¿Por qué no me dijiste que le extrañabas? Quiero que me digas exactamente qué sentís por esta persona”

 

Comunicar es una acción que en primera medida requiere del consenso y el consentimiento, es decir, vamos a buscar la manera en la que estemos en comodidad para hablar y plantear algunas ideas, generar un intercambio y escucharnos. No necesariamente vamos a pensar igual ni a llegar a un acuerdo. 

 

Como parte del ejercicio del consenso, comunicar implica no ocultar o manipular información que sea vital para nuestra relación, es decir que me afecte en la toma de mis decisiones con respecto a mi relación con vos. Por ejemplo, ocultar que estás saliendo con alguien más sin comunicármelo me hace pensar que estoy en una relación exclusiva cuando en realidad vos estás viviendo otra tipo de relación que te otorga posibilidades que a mi se me inhabilitan y eso me pone en una situación de desventaja. Esto queda bastante claro y se expresa con continuidad dentro de las no-monogamias, donde se hace especial hincapié en no ocultar o manipular información. 

 

Sin embargo, comunicar como parte del ejercicio del consenso, abriendo la información y poniéndola a disposición para que lleguemos a mejores consensos a veces se vuelve una pantalla hermosa detrás de la cual se esconden la posesión y el control de nuestras relaciones y lo que era comunicación se transforma en confesión.

 

Comunicar no es una exigencia ni una obligación si se trata de información que NO incumbe a mi relación con vos. Y esto es bastante difícil de desenmarañar y de limitar, ¿hasta dónde lo que pasa con otra persona es algo que yo tengo que saber? Porque por lo general las personas creemos que lo que nuestra pareja hace con otras personas es asunto nuestro y no sólo eso sino que creemos que lo que suceda va a afectar negativamente en nuestra relación. También se piensa que todo lo que “sentimos en nuestro interior” tenemos que sacarlo afuera y que como pareja tenemos derecho a acceder a lo más profundo de su intimidad y viceversa. 

 

Comunicar no es confesar. Comunicarse no es someterse a un proceso de inquisición, no es investigar, indagar y exigir. No es exponer ideas, sucesos o sentires a través de la fuerza psicológica o discursiva de otra persona y que encima a eso se le aplique luego un castigo. Por ejemplo: quiero que me digas cómo te sentiste con esa persona con la que salís, quiero saber cómo tuvieron sexo y cómo sentís esa atracción, quiero saber si te enamoraste. Todas estas preguntas son válidas si yo puedo elegir no contarte, si tengo la posibilidad de decirte no quiero contarte e igual va a estar todo bien y no voy a recibir un castigo penitente por las cosas que conté o no conté. Sea por la razón que sea tengo derecho a no hacerlo , tal vez porque me parece que es invadir la intimidad de otra persona, tal vez porque realmente no sé qué me sucede, tal vez porque me sienta incómoda, pero siempre va a ser algo mío que elijo o no poner en común. Por que enamorarme de otra persona, querer tener sexo con otra persona, extrañarla, llamarla, ser feliz con otra persona, de este lado de la vida no-monogama no es una amenaza. 

 

No contarte algo que hago con otra persona, no significa que te estoy traicionando, ocultando información sobre nuestra relación o engañándote. Sería distinto si no quiero decirte qué pasa con vos, qué cosas me gustan o no de vos, qué me hace dudar o confiar de NUESTRA relación, los planes que tengo contigo o las cosas que nunca haría, porque indefectiblemente allí sí condiciono tus decisiones. Pero en un espacio en donde vos no decidís ¿Cuál es la idea de que sepas todo? 

 

¿Cuál es el fin y la importancia que tiene para vos saber cómo me siento con otra persona que no sos vos, por qué creés que eso es información valiosa para tomar decisiones sobre nuestra relación? Sí ya sé, vas a decirme que querés saber de mí, por si estoy mal, que querés acompañarme. ¡Excelente! Entonces va a ser un gusto compartirlo contigo, porque cuando lo haga seremos felices y no seré perseguida y castigada como en la confesión. 

 

Por supuesto yo pienso que esto no es otra cosa que la lógica de la competencia y la comparación aprendida del amor romántico. Y la necesidad imperante de poseer y controlar lo que hace “nuestra media mitad” Si fuera tan fácil sacarnos el amor romántico de encima cambiando de esquema relacional!!! Pero, no. No sucede así. 

 

Sólo yo decido sobre mi intimidad. No todxs pensamos lo mismo con respecto a contar o no contar las cosas, a recibir o no recibir información, por ejemplo, tal vez lo que vos me quieras contar a mi me hace mal escucharlo o lo que me pidas que te cuente es algo que tenga que ver con mi intimidad con otra persona y no con nuestra relación. 

 

Por otra parte dentro de las relaciones no-exclusivas, si en este momento me pintó la ENR, o quiero estar en total soledad o quiero tomarme unas vacaciones con una de mis relaciones, o tengo más afinidad sexual con una persona que con otra NO significa que voy a dejar de estar contigo. Acá no hay que competir, ni estamos buscando “la mejor” persona, ni estamos comparando. Estamos en otra lógica de ver a las relaciones y al amor. 

 

La comunicación asertiva es útil para las relaciones entre las personas en general  pero cuando comenzamos el camino de las no-monogamias se vuelve crucial. Y esto es básicamente porque tenemos que generar consensos alrededor de nuestras relaciones abiertas afectivas y/o sexuales que no se han dado por supuestas como sí pasa con la monogamia (podés ver “escalera mecánica de las relaciones en nuestro glosario) Entonces entramos en una espiral de búsqueda de la seguridad que es muy fácil que se convierta en un deseo de control sobre nuestra pareja. 


Cecilia Figlioli